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miércoles, 6 de octubre de 2010

Otro punto de vista

NECESITAR. Frecuentemente decimos que necesitamos cosas. Necesitamos tener, hacer, comprar, ser ésto y lo otro. La conciencia de necesitar puede ser generadora de motivaciones, acciones, cambios y crecimientos. También es una perspectiva que mira hacia lo que no hay. Es la que la sociedad nos invita a practicar. Es la que muchas veces usamos sin pensar, suponiendo que es la única. Como si  focalizar en lo que se necesita fuera la forma predeterminada de vivir.

Pero formas de encarar la vida hay muchas, y no es indispensable hacerlo siempre de la misma manera. Cambiar de perspectiva nos aporta, como mínimo, una experiencia nueva. Por ejemplo se puede experimentar mirar hacia lo que hay. Tomar conciencia de lo que tenemos, lo que compramos, lo que hacemos, lo que somos. Podemos cambiar la pregunta y considerar ¿Qué NO necesito?

Saber qué es lo que uno no necesita ayuda a limpiar no sólo el armario de los zapatos sino las actividades frenéticas, los amigos falsos, las preocupaciones que no son tales, las ansiedades, los malos recuerdos y mucho más. Puede servir para deshacernos de cosas materiales, ahorrar dinero comprando menos, tener más tiempo libre, etc. O incluso puede relajarnos la idea de que algunas de las cosas que hoy son parte de nuestra vida podrían dejar de serlo y no pasaría nada porque en realidad no las necesitamos. 

¿Qué NO necesitas de lo que tienes?
¿Qué NO necesitas de lo que compras?
¿Qué NO necesitas de lo que haces?
¿Qué NO necesitas de lo que hay ahora en tu vida?
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lunes, 27 de septiembre de 2010

Merecido descanso

Necesito un descanso. Cuántas veces decimos esta frase. Cuántas prestamos realmente atención a lo que estamos diciendo. Descansar es una forma simple de reponer energías. Todas y todos necesitamos recuperar vitalidad de vez en cuando, recargar las pilas, descansar. 

El descando básico diario se asocia con dormir. Pero no siempre dormir es un descanso. Lo es si el cuerpo se relaja, DESCANSA, y se recupera. Si la mente libera pensamientos que nos preocupan, aliviando nuestras tensiones para despertar con las ideas maceradas. Que dormir sea un buen descanso dependerá de las condiciones de nuestro sueño.

Estan también los descansos pequeños. No sólo una pequeña siesta, sino descansar la vista unos segundos cerrando los ojos o mirando lejos; descansar el cuerpo con algunas respiraciones profundas, si realizamos un actividad física importante; descansar la mente poniendo atención en otra cosa, si estamos estudiando.
  
Pero hay otros descansos más sutiles. Como cuando necesitamos descansar de alguien o de una situación. Son descansos a veces difíciles de asumir o que puede resultar molesto reconocer.  Pero son tan regeneradores como un buen sueño. Descansar de un/a amigo/a. Descansar de los hijos, alejándonos de ellos un momento (un día, una hora, quince minutos, lo que se pueda). Descansar de los padres. Descansar de la pareja (Encuentro muy saludable unos pocos días de vacaciones independientes, aunque más no sea un fin de semana). Descansar para volver renovados, con más energía para compartir.  

Si nos acostumbramos a prestar atención a nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestro estado de ánimo para reconocer cuando estamos necesitando un descanso y tomamos la decisión de respetarlo, es muy probable que comencemos a relacionarnos más sanamente con las personas y con las situaciones de nuestra vida cotidiana.

¿Descansas cuando lo necesitas?
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lunes, 20 de septiembre de 2010

El sutil encanto de la soledad

En la sociedad actual la soledad disfrutada tiene poco rating. Vivimos en un mundo donde quienes tenemos posibilidades de acceso a la tecnología y el consumo estamos en contacto con otros casi permanentemente. Nos juntamos con más gente ya sea de forma presencial o por teléfono o por chats o por la via unidireccional de la televisión o la radio. La soledad parece haber tomado el rol de un hueco oscuro y peligroso que hay que evitar.  Cuando no nos vigilan las cámaras del metro nos envían SMS publicitarios que no hemos pedido. Cuando no conversamos con alguien nos instalamos horas frente a la pantalla plana. Sin embargo muchas veces en esa red ficticia estamos solos, pero en una soledad que intentamos esquivar con cuanto medio de comunicación tengamos a mano. Como si le tuvieramos miedo. Como si estar sólo fuera un estigma. No por nada muchos compiten para ver quién tiene más amigos en facebook. 

Sin embargo podemos atrevernos a mirar la soledad con buenos ojos. Un momento de soledad honesta es una posibilidad de encontrarnos con nosotros mismos. A solas podemos asomarnos a ver qué pensamos realmente, qué deseamos o cómo somos. A solas podemos crear desde nuestro interior. A solas empezamos a separar nuestra voz de influencias ajenas. A solas podemos separar lo impotante de lo que no lo es.

Tomarse unos minutos al día para estar con uno mismo y nadie más ni nada más (no encender la tele, no aprovechar para llamar a alguien). Sólo unos minutos y ver qué encanto sutil encontramos en nuestra soledad personal. Es un hábito que vale la pena experimentar.

¿Cómo te llevas con la soledad?
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miércoles, 25 de agosto de 2010

Observación corporal

Mucho se habla del autoconocimiento. ¿Pero cómo conocernos? Un camino básico para conocernos es observarnos. Por ejemplo observar el cuerpo. ¿Pero qué es observarse? No se trata de mirarse al espejo, aunque es un muy buen primer paso, sino de notar como esta el cuerpo. 

El cuerpo es un reflejo de nuestra vida, de nuestro estado de ánimo, de nuestra salud, de nuestra forma de estar en el mundo. Si le prestamos atención, nos puede dar mucha información personal. Nos avisa, por ejemplo, que necesitamos descansar. Pero además puede mostrarnos enfados o angustias de las que no somos del todo concientes (¿ese desorden digestivo es porque algo que comimos nos cayó mal o por lo mal que nos cayó la noticia que nos dieron? ¿esa molestia es por un mal movimiento o por los nervios de la reunión de mañana?)  
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Hace unos años aprendí un ejercicio que consiste en observar dónde ponemos el peso y cómo nos sotenemos. En cualquier momento en que estés de pie, intenta identificar cómo está tu cuerpo:  ¿Te sostienes por el apoyo de tus pies sobre la tierra? ¿O sientes que todo el cuerpo cuelga de los hombros? ¿Dónde estás haciendo la fuerza? ¿Sientes que tiras de las cervicales hacia arriba? ¿Tienes la cadera contraída y rígida? ¿Cae el cuerpo sin la tonalidad vital? ¿Está relajado y flexible? ¿La cabeza cuelga hacia abajo, se hunde entre los hombros, o se apoya suavemente mirando hacia adelante?

Es interesante saber si pasas más tiempo mirando al suelo o mirando a la vida de frente.  


¿Qué te dice tu cuerpo? ¿Qué observas en tu postura corporal?
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miércoles, 18 de agosto de 2010

Estar donde estamos

Estamos donde estamos. ¿Estamos donde estamos? ¿Esta nuestro pensamiento aquí o en otra cosa, en otro sitio, en otro tiempo? Infindidad de veces se ha dicho y se ha escrito que el único momento que existe es el presente. El pasado ya pasó y el futuro no ha llegado todavía. Es sólo en el presente donde podemos estar. 

El ritmo de vida actual no valora mucho estar donde se está. Sin ser muy concientes de ello estamos muchas veces en el futuro: haré esto, me compraré lo otro, cuando esté de vacaciones... O nos perdemos en la nostalgia del pasado. Puede sernos muy agradable recordar momentos que han pasado, pero no vivir permanentemente en lo que ya fue. Del mismo modo, es motivador pensar a futuro... mientras vivimos el ahora.

En algun momento del día, o en varios, podemos intentar concientemente estar donde estamos. Pensar en ese momento que estamos viviendo, prestar atención a los sentimientos y sensaciones que estamos experimentando (no a los que podríamos experimentar o a los que antes hemos tenido, sino a los de ahora)  

Ahora estoy aqui. Con lo que pienso ahora, con lo que siento ahora, con las emociones y sensaciones que me acompañan ahora, con lo que toco y huelo y veo y escucho y saboreo ahora.


¿Estás donde estás? ¿Estás haciendo una cosa y pensado otra durante todo el día? ¿Estás en un sitio y añorando otro permanentemente? ¿Qué emociones y sensaciones tienes ahora?
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miércoles, 28 de julio de 2010

Una parte no es la totalidad

Un comportamiento sobre el que es provechoso poner atención es darle a algo parcial el caracter de totalidad. O como se dice habitualmente Tomar la parte por el todo. Además es algo que solemos hacer sólo con las cosas negativas. 

Podemos decir por ejemplo "Ha sido un día horrible". Es probable que la mayor parte de las cosas que nos hayan sucedido fueran desagradables, pero TODO no. No se trata de ingenuidad, ni de optimismo barato, sino de permitirse la observación de reconocer que el 90 % (o 95% si ha sido realmente horrible) del día fue malo y un pequeña parte fue buena. 

Un uso frecuente es el de generalizar en las habilidades o la falta de ellas. Frases como "Todo lo que hago me sale mal" corresponden a una visión de la realidad que convierte aquello que nos sale mal en la totalidad de las cosas que hacemos. Y no todo lo que hacemos nos sale mal. Lo mismo sucede con expresiones como "Siempre me equivoco" cuando ahora nos hemos equivocado pero en otro momento no. O cuando existe la posibilidad de que en el futuro no nos equivoquemos. Una forma más realista sería algo como "Hasta ahora me he equivocado la mayoría de las veces, pero puede ser que más adelante acierte". Por lo tanto no es SIEMPRE.

Hay muy pocas cosas que realmente sean NUNCA o SIEMPRE.

¿Crees que interpretas una parte como si fuera el todo? ¿Te reconoces en este comportamiento?
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lunes, 5 de julio de 2010

¿Cómo te presentas?

Si alguien te pidiese que te presentaras ¿Cómo lo harías? 
Un ejercicio que a veces planteo es escribir una presentación de uno mismo.

Si quieres hacerlo, escribe ahora tu presentación y  sigue leyendo cuando la hayas terminado.

Luego propongo leerla considerando las siguientes observaciones:
  • Qué datos personales hemos incluído (nombre, apellido, edad, etc )
  • Si hemos mencionado la ocupación o profesión
  • Si damos información sobre cosas que nos gustan o que no nos gustan
  • Si referimos vínculos de parentezco (ejemplos: hija de tal y tal, casada, con dos hijos, cuatro hermanos)
  • Qué verbos hemos utilizado (si es que hemos utilizado alguno)
  • Pensar qué partes de lo escrito se refieren a cómo sentimos que somos y qué partes tiene que ver con cómo queremos que otros crean que somos.
  • ¿Hemos hecho alguna referencia a emociones?
  • ¿Es una presentación de nosotros ahora o incluye información de varias etapas de nuestra vida?
Por supuesto una presentación para una situación real siempre se adaptará a las expectativas de las circunstancias. Este es simplemente un interesante ejercicio de autoconocimiento y observación que  utilizamos en algunos talleres de azul lunar. Su finalidad es permitirnos notar qué nos pareció relevante mencionar y qué no. Generalmente al presentarnos nos referimos a aspectos que queremos que los demás nos atribuyan o que suponemos que el interlocutor desea saber y dejamos de lado aquello que sentimos que realmente somos.

¿Qué crees, nos presentamos o hacemos una representación de nosotros mismos adaptada lo que el otro espera?
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lunes, 28 de junio de 2010

Se hace camino al andar

Cuando seas grande, cuando termines la carrera, cuando llegues, cuando logre bajar de peso, cuando aprenda bien la técnica, cuando gane X dinero, cuando me enamore...  ¿y mientras?

La mayor parte de la educación que recibimos nos moldea para permitirnos la gratificación sólo al llegar al final del camino. Sólo si llegamos, sólo si lo logramos, sólo si ganamos, podemos alegrarnos. ¿Y si no?

Recorrer el camino hacia algo es lo que nos sucede permanentemente, incluso si no sabemos hacia dónde nos dirigimos.  El esfuerzo, la aventura, el cansancio, la experiencia, la curiosidad, el goce de ir paso a paso por el camino es algo que lleva tiempo, la mayor parte del tiempo. La llegada es sólo un instante. Entonces, ¿por qué reservar el disfrute sólo para ese instante, que ni siquiera sabemos si llegará? 
Me parece muy bien alegrarnos de conseguir algo que deseábamos. Pero soy de la idea de que el recorrido también es importante (¿tal vez lo más importante?)  Por eso es interesante que andarlo nos signifique algo, o nos gratifique de algún modo, nos de alegrías, serenidad o placer de aprender. 

Vivimos en un mundo que adora el resultado -especialmente si es inmediato- y desprecia el recorrido. Pero yo creo que la vida es más un recorrido que un resultado.

¿Disfrutas el camino, el paso a paso? ¿O esperas con ansiedad el logro que te hará feliz?
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lunes, 21 de junio de 2010

El lado oscuro

Somos como somos, no como nos gustaría. La imagen que tenemos de nosotras no siempre coincide con como somos en realidad. Esto puede llevar a que haya partes o actitudes nuestras que preferimos no ver porque no se acercan al ideal que tenemos o buscamos ser. 


Pero lo que somos incluye lo que nos gusta de como somos y lo que no. ¿Y qué hacemos con lo que no nos gusta?



Si construimos una imagen ideal de la persona que queremos (o creemos) ser y constantemente ignoramos, desestimamos o barremos bajo la alfombra aquello que no encaja con lo que buscamos, estamos dando la espalda a una parte que aunque nos desagrade nos pertenece. 

Todos tenemos un lado oscuro. Deseos que preferiríamos no tener. Comportamientos que consideramos indignos o actitudes despreciables. Debilidades. Emociones negativas. Facetas de nuestra personalidad que nos angustian o enojan. Probablemente deseemos no vivir ese lado oscuro, o lograr modificarlo. Pero ignorarlo no es el camino. Observarlo y aceptarlo como una parte más del todo que somos puede abrirnos una puerta hacia el autoconocimiento.

Sólo podemos vivir con plenitud desde lo que somos, no desde la imagen ideal de lo que pretendemos ser.

¿Cómo te relacionas con tu lado oscuro?
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lunes, 14 de junio de 2010

A las mujeres no les gusta el fútbol

A las mujeres no les gusta el fútbol.  Hoy hablamos de los tópicos, las frases hechas, los conceptos que se dan por obvios como si fueran la ley de gravedad. Vivimos rodeadas de ellos sin cuestionarlos casi nunca. 
Pero... ¿alguna vez nos hemos preguntado si para nosotras es así? ¿O lo hemos incorporado como cierto a base de escucharlo una y otra vez?  
Hay suposiciones que son sostenidas por buena parte de la sociedad, y otras de creación propia ( No tengo mano para la cocina, Soy una persona solidaria, Mi lugar favorito de vacaciones es la playa, El color azul no me favorece...). Vamos con ellos por la vida. Pero podemos cuestionarlos, pensar si se nos aplican o no. 

Te propongo un ejercicio:

Piensa un tópico general acerca de las mujeres, el primero que se te ocurra. Respira. Exhala lentamente. Ahora pregúntate si en tu caso es cierto. Si habla de tí. Si te representa tal cual eres, o en algunos casos sí pero en otros no. (Por ejemplo retomando el tópico del título: Tal vez te guste el fútbol, tal vez no. O antes no te interesaba y ahora te encanta. Puede que a una mujer le sea indiferente, otra lo deteste, y a una tercera le emocione).

Ahora piensa algo que dicen de tí en tu familia. ¿Cuál es tu opinión? ¿Sigue siendo así, alguna vez lo fue?

Y para terminar puedes hacer lo mismo con una cualidad que tú misma piensas o dices de tí. ¿Realmente crees que es así? ¿Es una idea propia o siempre has supuesto que era cierto porque alguien te lo dijo? ¿Se aplica en todos los casos? (Por ejemplo si piensas Soy un desastre cocinando , tal vez es cierto que los guisos te salen de pena, pero cuando se trata de hacer un postre eres la mejor. O era cierto antes pero ahora a veces te gusta y estás mejorando. O realmente no te interesa la cocina y te es indiferente ser o no buena en eso).

¿Qué te ha parecido el ejercicio?
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miércoles, 26 de mayo de 2010

La decisión es nuestra

Hay un dicho popular que dice Dos no pelean si uno no quiere. Como la mayoría de los dichos,  tiene algo de cierto.
¿Cuantas veces nos encontramos discutiendo sin querer hacerlo? Una persona nos hace un comentario mordaz para que contestemos. ¿Pensamos antes de saltar automáticamente con otro comentario que tal vez no haga más que aumentar el tono de la disputa? Cuando nos agreden verbalmente ¿reaccionamos de forma automática con agresividad? ¿o respiramos profundamente y elegimos qué hacer?

La decisión es nuestra. Podemos decidir contestar aún peor y devolver la estocada por la espalda. Pero si preferimos podemos elegir no pelear.
  • Podemos optar por callar e ignorar el comentario.
  • Podemos decir ahora no quiero hablar de ésto, si es un tema que necesita ser tratado.
  • Podemos repreguntar para bajar la intensidad. Un ejemplo: Quien inicia: -Veo que hoy molestas tanto como siempre. Nosotras: -¿A qué te refieres concretamente con molestar? ¿Podrías especificarlo? Dicho siempre en un tono tranquilo que no implique ironía sino ingenuidad. El tono de voz es fundamental. 
  • Podemos sonreir en silencio.
  • Podemos cambiar de tema. Nuevamente el tono de voz es la clave. Hablar sobre el tiempo es un recurso siempre a mano. ¡Qué calor! Hace días que no llueve...
  • Podemos explicar Tu comentario me ha molestado.
  • Podemos aclarar Mientras me estés gritando no pienso conversar contigo.

Las variantes son muchas y cada una puede crear la propia según la circunstancia. La decisión es nuestra.

¿Cuál es la tuya? ¿Qué recursos utilizas ante una agresión verbal cuando no quieres pelear?
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lunes, 12 de abril de 2010

Dónde poner la atención - El círculo de la queja


A todos nos pasa que a veces nos encontramos con personas que constantemente se están quejando. Cuando no es de la familia es del clima, o de su trabajo o de su falta de trabajo, o de la situación política o de la situación escolar de los hijos. Se quejan y a veces ni siquiera son concientes de que se quejan. Pero enuncian permanentemente quejas, por lo tanto descontento e incomodidad. 
Por supuesto que existen situaciones que pueden resultar molestas o con las que estemos en desacuerdo. Podemos escribir cartas de reclamación, o explicar que una situación nos disgusta. Pero no nos aporta nada bueno estar constantemente centrados en eso, y si lo estamos enunciando, le estamos dando atención.
Podemos decidir dónde poner la atención.
Cuando nos encontremos en esta situación, podemos elegir cambiar el tono. Llevando la atención hacia otro punto, otro aspecto, otro tema, para "sacar" al otro, o a nosotros mismos, del círculo de la queja. Si nuestro interlocutor vuelve a entrar en el circuito de impotencia, quejándose, siempre tenemos la opción de no seguirlo en esa conversación. Si somos nosotros mismos quienes recaemos, en el momento en que tomamos conciencia de lo que estamos diciendo podemos decidir poner la atención en otros aspectos.

¿A qué decido ponerle atención?
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